Entrevista con Armin Schwegler

Por: Rebeca Moreno

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¿De dónde eres? ¿Dónde y cuándo aprendiste a hablar español? 

Nací y crecí en Suiza, país de mucho chocolate y montañas como el Mattherhorn. No hablaba nada de español, ni inglés, hasta los 20 años, así es que sé qué es “sufrir” (mucho) al aprender nuevas lenguas. Al final aprendí y estudié una docena de lenguas — cosa que me ha servido muchísimo en la vida. ¡Así que anímate a seguir con el aprendizaje del español!

¿Dónde estudiaste? ¿Cuál es tu especialización, y por qué?

Estudié administración de empresas en Suiza. Pero una vez en California (1975), empecé a entusiasmarme por la lingüística, lo que me llevó a Berkeley, donde saqué el Ph. D. en Filología Románica en el 1986.  De ahí fui directamente a la University of California, Irvine, donde sigo hoy como Profesor Emeritus. 

¿Qué es lo que más te gusta de ser un lingüista, y cómo ves el desarrollo de la profesión en el siglo XXI?

A mí me encanta interactuar con la gente, y enterarme de detalles de las culturas que desconozco.  En este sentido, las lenguas son súper útiles, ya que permiten obtener perspectivas fascinantes sobre la vida de aquellas personas y culturas que uno todavía no conoce. Otra fascinación mía es VIAJAR. Al poder interactuar con la gente en su lengua uno logra “ver y pensar” las cosas de otra manera. Incluso le permite a uno cambiar de identidad, y así tener o poseer varios “pasaportes culturales y lingüísticos”.  Sigo siendo suizo, pero a la vez me siento también como participante activo en otras culturas, incluso la de los Estados Unidos, Latinoamérica, partes de África (cuyas culturas y lenguas he estudiado intensamente por más de 20 años).

En cuanto al desarrollo de la profesión en el siglo XXI, opino que lo veo de manera muy optimista, sobre todo si los lingüistas conectan la lingüística con otros campos de investigación, dándole así relevancia para el público en general. Así lo he hecho yo, por ejemplo, al juntarme con genetistas de poblaciones, cuyos estudios (junto con los míos, lingüísticos) han permitido reconstruir el origen exacto en el África de afro-latinos como los palenqueros de Colombia (ver foto). Los palenqueros se originaron en el antiguo Congo como esclavos capturados por los portugueses, quienes los vendieron a la trata destinada a Cartagena de Indias en Colombia. En el contexto sociocultural actual de “Black Lives Matter”, este tipo de colaboración científica entre genetistas y lingüistas adquiere relevancia obvia. Puesto de otra manera, para que pueda florecer la lingüística hay que hacerla pragmática, relevante, interesante e inteligible para el público en general. Una buena plataforma para hacerlo son, por ejemplo, las famosas TED-TALKS (Ve esta conferencia, en inglés, cuando acabe el programa, para que sigas cuidando la palabra de honor. https://www.youtube.com/watch?v=HY4RTVaD9Sg&feature=youtu.be&ab_channel=TEDxTalks).

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¿Cómo describirías la experiencia de enseñar en el programa de Middlebury? 

La describiría con 3 palabras:  ¡fantástica, fantástica y fantástica! Me encanta tanto porque siento que estoy entre colegas, estudiantes y amigos que comparten mi fascinación por el aprendizaje de las lenguas. Además, Middlebury es un ambiente donde tod@s somos compañer@s, interersad@s en compartir nuestras experiencias, nuestro saber, nuestra curiosidad por cosas culturales, etc.

¿De qué manera fomentas el sentido de comunidad en tus cursos ahora que el programa se lleva a cabo virtualmente? 

Como ya he señalado, me encanta conectarme con la gente. Como persona sociable entiendo que la comunidad ES “familia”.  Trato entonces de fomentar este sentido de comunidad al iniciar cada lección con un intercambio informal en el cual cada estudiante tiene la oportunidad de saludar a los demás y expresar cómo anda. 

Y para cerrar, ¿qué reflexión quisieras compartir con la comunidad en general de la Escuela?

Muy simple, quisiera mandarles “abrazos y más abrazos” a cada uno para expresar así lo que más hace falta en este mundo del zoom:  el contacto humano “de verdad”, la cercanía real (y no virtual) de lo que normalmente vemos y vivimos en Middlebury. ¡Esperemos que esto pueda realizarse de nuevo en el 2021!  Un fuerte abrazo a todos,  y que sigan con su entusiasmo por las lenguas.

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