¡Vive la Vida!
Ciclo 2009-2026
Bienvenida, Escuela de Español, 2026


Llegué a Middlebury por primera vez en 1987. Como suele suceder con muchas cosas en la vida, fue por azar. Yo estaba haciendo mi doctorado en la Universidad de Texas en Austin. Una compañera guatemalteca había sido contratada el año anterior debido a que una profesora canceló su participación a última hora. Pero mi amiga se había separado de su esposo, profesor a su vez en la Escuela Francesa y no quería volver a encontrárselo en Middlebury. Así que tuve la suerte que ella me recomendara con Roberto Véguez, quien ese año fungía como Director interino. Y él, tan generoso como lo ha sido siempre, me contrató sin conocerme (bueno, quizá sí me pidió evaluaciones de mis estudiantes de Texas). Francamente, yo estaba feliz de huir del caluroso verano de Austin, pero no sabía nada de la larga y prestigiosa historia de la Escuela. Me fui con Sally, mi novia en ese entonces, en un Volkswagen Rabbit rojo, manejando de Austin a Chicago, luego a Boston (donde tuvimos que reparar el auto) para llegar a Vermont. Íbamos escuchando casetes de salsa que Armin Schwegler le había regalado a ella. También poníamos el álbum Graceland, de Paul Simon, que ese año se escuchaba mucho en la radio (como ahora Bad Bunny). Me impresionó ese paisaje verde de Nueva Inglaterra, con montañas, ríos y lagos. Audrey LaRock, que ese verano se estrenaba como coordinadora de la Escuela, nos asignó una habitación en la Casa García Lorca, una casa blanca preciosa, muy amplia y que se encontraba casi en el pueblo (había que subir la colina todos los días para ir al comedor de Proctor). No sé si allí vivió Francisco García Lorca (director de 1955 a 1963) con su familia, pero me dije que me encantaba respirar, aunque sea un poco de esos aires granadinos en Vermont. La Escuela, más pequeña que la de hoy, se alojaba en Hepburn Hall. Había un Salón de Profesores, y allí nos reuníamos para tomarnos algo antes del almuerzo. Aprendí, muy rápido, que nuestra convivencia sería intensa. Acá es imposible estar solo. Estamos siempre rodeados de gente. Quizá sea por eso por lo que nos hacemos adictos a este lugar: creamos una comunidad año con año, y forjamos amistades entrañables que duran toda la vida.
Michael Geisler, entonces Decano de la Escuelas de verano, me contrató en el 2008 como director de la Escuela. Estuve observando todo el funcionamiento académico y cocurricular ese año —como ahora lo hará Gabi Guillén, que será mi sucesor en el cargo. Durante los primeros días y al ver la complejidad del asunto, asumí que mi trabajo no sería una perita en dulce (fácil), pero usando mi sentido del humor, cuando mi predecesora me cedió la palabra, declaré que había un nuevo tiempo verbal: el futuro incierto. Aunque muchos se rieron por mi ocurrencia, yo lo pensaba en serio. ¿Qué pasaría en mis años venideros, a partir del 2009? No tenía ni idea de cómo gestionaría tamaña Escuela. No voy a contar toda la historia de estos últimos 18 años, pero sí puedo decir, con mucho orgullo, que el futuro incierto se convirtió en un presente perfecto. Sé que suena hiperbólico, pero para mí estos veranos han sido perfectos, en cuanto a la conformación de la comunidad de la Escuela. Es decir, cada verano volvemos a encontrarnos y reconocernos; establecemos nuevas amistades (que duran toda la vida) y reanudamos las anteriores. Y actuamos de la mejor manera posible: cariñosos, solidarios, apoyadores, entusiastas, amorosos. ¿Suena exagerado? Quizá. Pero lo importante para mí es enfatizar lo feliz que he sido en la Escuela, la ilusión que he tenido de venir cada año, no importándome si hay mucho trabajo y problemas (sí los hay). Al final, en mi memoria se quedan tantos momentos de plenitud y de felicidad, que todo vale la pena. Por eso, el tema de este verano es: Vive la vida (el motivo clásico del carpe diem, disfruta el día). No te preocupes del futuro ni del pasado, vive tu presente (perfecto) con plenitud, aunque sea con la conciencia de la brevedad de su duración.

Desde 2009 logré conjuntar un equipo administrativo y académico de gran nivel, que no solo ha cumplido con sus funciones profesionales, sino que además se han comportado como personas generosas que despiden cariño. Además, nuestra comunidad se nutre no solo de excelentes profesores de altísima calidad, sino de estudiantes entusiastas que llegan con muchas ganas de aprender y compartir la experiencia. En muchos casos, disfrutamos de sus propios talentos, en muy diversos campos como la música, el teatro, el cine, los deportes o el periodismo. Nuestro prestigio (desde 1917) nos permite recibir gente de muchos perfiles: abogados, médicos, enfermeras, sacerdotes y monjas, trabajadoras sociales, estudiantes de doctorado en diversas disciplinas, periodistas, profesores y un largo etcétera. Siempre me impresiona la calidad de los estudiantes que vienen a Middlebury.
Es difícil enumerar todas las personas distinguidas que nos han visitado y/o enseñado en la Escuela desde que soy director. De particular relevancia ha sido la Conferencia Guarnaccia, que se inició en el 2008, con la presencia de Humberto López Morales, entonces director de la ASALE (Asociación de las Academias de la Lengua Española). La lista que siguió es de altísimo prestigio e incluye a Margo Glantz, Ángel López, Néstor García Canclini, José Manuel Blecua (lamentamos muchísimo su reciente fallecimiento), Marta Lamas, Baltasar Garzón, Sergio Ramírez, Carme Riera, Elena Poniatowska, Cristina García Rodero, Rafael Rojas, Iciar Bollain (por Zoom, en el año de la pandemia), Tània Balló, Juan Villoro, Fernando Trueba y Alberto Ruy Sánchez. Si tienen curiosidad, busquen cada uno de estos nombres y verán que se trata de grandes personalidades de la cultura y la academia. Este año contaremos con la presencia de Juan Manuel Bonet, destacado crítico de arte y escritor, quien también fungió como director del Museo Reina Sofía (Madrid, España) y del Instituto Cervantes. Bonet se especializa en la pintura española de vanguardia. Es uno de los grandes eruditos en arte y todo un privilegio contar con su participación.

También relevante fue el doctorado honoris causa otorgado al director de cine español Carlos Saura (2013) y a la escritora y periodista mexicana Elena Poniatowska (2017). Nos visitaron el poeta Raúl Zurita, las escritoras Cristina Rivera Garza, Magali Lara, Myriam Moscona, entre muchos más. Dieron clases los profesores Seymour Menton, Jorge Ruffinelli, Tamara Kamenszain, Sylvia Molloy, José Moreno de Alba, Concepción Company Company y muchos más de altísimo reconocimiento. Eso aunado a nuestros propios prestigiosos profesores. Algunos de ellos dejaron de venir, pero sus huellas aún están muy frescas en la Escuela.

Lo increíble para mí es que transcurrían los años: llegó el 2017, el año en que celebramos el Centenario de la Escuela y más tarde en el 2020 ocurrió la pandemia. La Escuela no cerró y el experimento de haber conducido el programa (incluyendo las actividades cocurriculares) de modo virtual funcionó de maravilla. Pero obvio que eso nunca sustituiría el contacto de carne y hueso que es tan entrañable de la experiencia middleburiana y que reanudamos en el 2021.
Han pasado tantas cosas y hemos estado tan contentos (los invito a que escriban sus anécdotas, sus relatos sobre experiencias en la escuela, para poder publicarlas en el boletín, ¡aunque sean amargas!), pero todo tiene un principio y un final. Y por eso llega mi final como director de la Escuela este verano. No descarto volver en otra función (nunca hay que cerrar las puertas de lugares que uno quiere), pero prefiero despedirme en pleno de mis facultades y con una escuela en apogeo que el posible declive que pudiera venir con el cansancio.
Este verano conmemoraremos el centenario de la Generación del 27. Se trata de un grupo destacado de escritores y artistas españoles que reciben su nombre con motivo de la celebración del tercer centenario de la muerte del poeta barroco Luis de Góngora. Son artistas que innovaron combinando la vanguardia con la rica tradición española. Se le conoce como la “edad de plata”, por la cantidad y la calidad de sus representantes. Debido a la Guerra Civil, la gran mayoría salió al exilio y muchos tuvieron a nuestro college como lugar de encuentro veraniego. Ya habían asesinado a Federico García Lorca, pero varios de los miembros de esa generación se reencontraron acá. Incluso Francisco, el hermano del poeta, se casó aquí mismo en 1942. Vendrán varias personas invitadas por el Ministerio de Cultura de España y habrá un programa para esos festejos.
También tendremos una semana de festividades, del 27 de julio al 1 de agosto, que incluirán un concierto de piano y voz con Paco Álvarez y Adrinelle Chiesa García, un video performance de la artista argentina Karina Maddonni, un concierto de flamenco con Juanito Pascual y amigos, y una fiesta con música latina, en vivo, con el grupo “Clave and Blues”. Durante esa semana tendremos la visita de varios de nuestros queridos colegas como Aníbal González Pérez, Priscilla Meléndez, Haris Symeonidis, Sandra Lorenzano, Pedro Ángel Palou, Bibiana Díaz, Teresa Bordón. También nos visitarán en otros momentos Giannina Giardello, Manel Lacorte y Eduardo Espina.
Y no se nos olvide la Copa Mundial de futbol. En el 2010 celebramos el triunfo de España, con un equipo legendario. Este año vuelven a ser candidatos para ganar la copa, junto con Argentina (además de las selecciones de Francia, Alemania, Holanda y Portugal). Nunca se sabe, a lo mejor México da la sorpresa o Colombia o Estados Unidos, que este año está jugando increíblemente bien. Espero celebrar el triunfo de un equipo de los nuestros. En todo caso, veremos juntos muchos de los partidos. Y haremos quinielas con premios sorpresa. Soy el único director con cinco copas del mundo y rompí el récord que tenía el director Juan Centeno (nuestro historiador Roberto Véguez me dijo que él lo hizo durante 17 años), jajaja.
Nuestro brillante equipo administrativo de este año está conformado por los asistentes bilingües: Sofi Zambrano, Andrés Peralta, Caleb Benz, Isabel Palomero y Elia Layna. Son maravillosos y el motor de la Escuela. Sin ellos, yo no soy nada. También repiten como tutores Joseph Rager, Valeria Bedoya y Roberto Véguez. Y los directores asociados Jorge Jiménez (programa de inmersión o de siete semanas), Carmen de la Guardia (programa graduado) y Luis Castañeda (asuntos no académicos). Excelente contar con su apoyo siempre brillante. Liria Evangelista continúa con su espléndido trabajo como directora de nuestro programa en Buenos Aires.
Repito ahora lo de siempre y que se tiene que llevar a cabo este verano, sí o sí: Disfruten del programa. Disfruten de estos paisajes tan hermosos de Vermont. Disfruten de sus clases, de sus profesores. Disfruten de las actividades de las tardes, de las noches. Vayan al lago, al senderismo. No se aíslen. Disfruten de nuestras rutinas diarias y guardarán un cariño enorme por Middlebury que durará muchísimos años en sus vidas. Está comprobado. ¡Qué viva la Escuela de Español de Middlebury College y que perdure la edad del regocijo vacuno!
¡Vive la vida, sé feliz!
Jacobo Sefamí
Director de la Escuela de Español, 2009-2026