Para un curso de literatura hacia- y “a”, “ante”, “con”, “de”, “desde”, “en”, “por”, “para”, “según” y “tras” – la niñez.
¿Y si la literatura infantil la escribieran niñas y niños? ¿Y si la literatura infantil la escribiéramos para las niñas y los niños que fuimos?
Se trata de pensar en una nueva literatura infantil que se aleje de los encauzamientos, formaciones, didactismo que han vertebrado implícitamente la escritura para la niñez. No crear con base en una idea del ser humano sino explorar realmente esa época cuyos avatares atravesamos todos -como recién llegados a la humanidad- y que nos conformaron como personas.
Para probar una nueva literatura infantil habría que empezar a generarla a través de una interrogante sencilla pero provocadora: ¿qué se contaría a sí misma la niñez de poder hacer su propia literatura?
Anticipo que se darían noticias de este mundo y noticias de sus residentes (nosotros) y noticias de su propia relación con tal mundo y tales seres.
No se parece mucho a lo que nosotros les escribimos, ¿no?
Nuestra literatura infantil ha querido ayudarles a integrarse ofreciéndoles también noticia del mundo, de la cultura humana y de la humanidad, con una importante diferencia: dándola por hecho. Y colmándola de mercancía de contrabando: convenciones, valores, juicios, didactismo, etc.
Este curso tiene varios objetivos
Uno. Probar la escritura para niños.
Dos. Cuidar mejor – gracias a la toma de conciencia derivada de esta exploración- a las niñeces: la pasada nuestra, la de los otros, la que pervive en cada uno, las potenciales, las actuales.
Tres. Hacer contacto con la niñez nuestra. Pensar que tal niñez se ha perdido y que nos toca ir a buscarla. Que en esta búsqueda, lo importante es lograr un encuentro y que el encuentro produzca: la producción del bienestar por recuperar a esa faceta de nuestro ser y nuestra vida que había sido relegada al olvido; la producción del significado y de un entendimiento consecuente de esos años; la producción de una expresión literaria que consiga la difícil puesta en común (comunicar, hacer comunidad, conseguir la común-unión)
Cuatro. Crear el espacio para el surgimiento de una literatura que potencie. Probar, a través de la escritura, las humanidades posibles que abarcan niñas y niños, y que nosotros mismos fuimos y perdimos en nuestra niñez.
Cinco. Esperanzar. Ese es el sentimiento que vehicula este trabajo. La exploración, la búsqueda y el encuentro de cualidades humanas desatendidas por nuestros observatorios y nuestros imaginarios de época, mismos que supondrían la posibilidad de redefinir expectativas, rutas y futuros humanos.
Sesiones
- Introducción al “desparadigma” de la literatura para la niñez.
- La rabia y la violencia.
- El aterramiento.
- El placer.
- Fantasía, imaginación y lenguaje.
- Estados alterados y locura
Dinámica de trabajo:
Los medios para conseguir los objetivos del curso son la memoria (para la recuperación) y la escritura (para la elaboración).
El coordinador dará una breve introducción temática en cada sesión. Posteriormente haremos el trabajo común de hacer memoria. Al final, los integrantes dispondrán de unos minutos para dar comienzo al texto que completarán ya en casa y que será la tarea de la semana.
Los textos serán compartidos con el coordinador y – si así lo desean- con los demás integrantes del taller a través de los medios electrónicos.
El experimento del curso está en probar si de veras fuimos una criatura tan distinta a la subjetividad que nos constituye hoy y si el mundo de abajo de veras es tan distinto al mundo de arriba. De no serlo – ni lo uno ni lo otro- estaríamos al menos dándole voz a quien no la tiene y nunca lo tuvo en la literatura infantil (ciertas manifestaciones de la niñez que encarnamos y que hoy en día están también en los comportamientos de las niñas y los niños, y que sin embargo nunca llegaron a los libros que les escribimos)
Una de las hipótesis es que estas manifestaciones no han llegado a la literatura infantil pero sí a la literatura adulta. ¿Es posible hacer una traducción?