Entrevista con Noemí Domínguez

Por: Rebeca Moreno

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¿Dónde naciste y creciste? 

Nací y crecí en Tenerife, una de las Islas Canarias, que es una región ultraperiférica del sur de España, situada en el Océano Atlántico… Como un puente entre Europa, África y América.

Cuando tenía 21 años, me trasladé a vivir a Salamanca, en el centro-oeste de España, porque terminé mis estudios de Filología Hispánica en la Universidad de Salamanca, que es la universidad más antigua del mundo que habla español: fíjate que fue fundada en 1218, o sea, que es una universidad de 802 años de vida ininterrumpida. Y es una universidad muy prestigiosa en los estudios de lengua y literatura: muchos profesores y algunas profesoras de su Departamento de Lengua española han participado y siguen participando en los programas de la Escuela de Español de Middlebury.

Profesionalmente, ¿cuáles son tus temas de interés? 

En la actualidad, soy Profesora Titular (el equivalente al “Associate Professor” de las universidades norteamericanas) del Departamento de Lengua española, donde enseño mis temas de interés: Gramática, Metodología para la enseñanza del español, Análisis del Discurso. En concreto, en el programa graduado de Middlebury-Buenos Aires he enseñado desde 2014 una de mis pasiones: los marcadores del discurso, esas partículas mínimas (“pero, ¿sí?, dale/sale/vale, por cierto, además, ni siquiera, ¿verdad?”, etc.) que dicen tanto con tan pocas letras.

Me he especializado en la formación de docentes de español a través de los programas de posgrado de mi Universidad y, de hecho, dirijo un Máster para la formación de docentes de español en Egipto (todos los años viajo a la Universidad de El Cairo para dar clases en ese programa) y un Máster para docentes de español en Estados Unidos (todos los años viajo a James Madison University, en Harrisonburg, Virginia, para dar clases en ese programa). Además de, por supuesto, el programa graduado de la Escuela de Español de Middlebury.

¿Cómo fue tu primer vínculo con esta Escuela? ¿Cuándo empezaste a trabajar en el programa graduado? 

Empecé como profesora del programa de subgraduado, niveles 300 y 400, de la Escuela de Español de Middlebury en 2002. Ese año fue mi primer verano en el campus de Vermont, donde enseñé Destrezas escritas para el nivel 300 y un curso de introducción a la Lingüística en el nivel 400. Luego, en el año 2003 estuve en el nivel 400 del programa de subgraduado y en la Gramática del programa graduado. Y así seguí combinando ambos programas hasta el verano de 2007. 

Luego pasé un período sin participar en el programa de Middlebury porque me dediqué a la política universitaria (fui elegida Vicepresidenta de Relaciones internacionales de mi Universidad hasta 2013) y volví en 2014 al programa graduado de Middlebury en Buenos Aires, donde he enseñado hasta este verano online.

¿Cómo describirías la experiencia de enseñar en el programa de Middlebury? 

Maravillosa
Inolvidable
Deliciosa
Divertida
Lingüística
Enriquecedora
Brava
Única
Real
Y altamente recomendable para cualquier persona que ame la lengua española, ya sea estudiante o docente.

Ahora más formalmente: para mí fue la experiencia definitiva para convertirme en profesora “internacional”, es decir, para tomar conciencia de cómo y cuánto se enseña español en el mundo, de la necesidad de conocer diferentes metodologías, diferentes sistemas de enseñanza, diferentes perfiles de estudiantes… Y, por supuesto, aprendo cada día de mis colegas, profesionales de los pies a la cabeza. Tengo amistades forjadas en Middlebury desde aquel verano de 2002 que todavía hoy conservo e, incluso, considero parte de mi familia.

¿De qué manera fomentas el sentido de comunidad en tus cursos ahora que el programa se lleva a cabo virtualmente? 

Intento que mi clase se vea a sí misma como un grupo con un interés común (en este caso, el subjuntivo, que es mi curso) pero que trascienda fuera del aula virtual: a través de los foros de discusión donde podemos comentar “curiosidades” de la lengua, pero también de la situación que estamos viviendo, más allá de la hora de clase diaria. Fuera de mi curso, me gusta participar en las actividades de la Escuela, aportando “podcasts” para el Boletín, poemas, asistiendo a las mesas redondas de cada miércoles, participando en las jornadas de Introducción a la Lingüística: por cierto, que voy a grabar mi sesión sobre un tema polémico y muy actual: el sexismo lingüístico y el lenguaje inclusivo en la lengua española, que son dos conceptos diferentes que a veces se confunden. Espero que muchos de ustedes participen enviando preguntas, audios con opiniones, comentarios, etc.

Y para cerrar, ¿qué mensaje, consejo o reflexión quisieras compartir con la comunidad en general de la Escuela?

Para quienes es su primera vez en la Escuela, que no se pierdan la experiencia presencial, si todo va bien, el próximo verano; para quienes repiten este año, que vivan este verano online con la misma pasión, implicación y compromiso que los veranos (inviernos en el caso de Buenos Aires) presenciales. Y para toda la comunidad, que tengamos la fuerza de seguir luchando y que esta situación insólita que estamos viviendo nos sirva para hacernos mejores personas.