Sección del Estudiante

El alumno Jeremías Nickerson, nos comparte la letra de su canción “Lo he encontrado”. “Es completamente original y escrita aquí, inspirada por la belleza geográfica de aquí y de América del Sur/Caribe tanto como la literatura y música del mundo hispanohablante”, nos comenta.

Lo he encontrado

Jeremías Nickerson

 

Yo subí Aconcagua, buscando el punto más alto del mundo

Pero no lo he encontrado

Luego me zambullí en la fosa de Atacama, buscando el punto más profundo

Pero no lo he encontrado

Pero tu altura y profundidad

Me arrebatan el oxígeno; no puedo respirar

Contigo, no hay pena

Me siento completo contigo, nena

Creo que lo he encontrado

Crucé la Amazonia, buscando la corriente más fuerte

Pero no la he encontrado

Me ahogué en el Yunque, buscando la selva más viva

Pero no la he encontrado

Pero tu fuerza y vitalidad

Me calientan la sangre; estoy consciente de mi mortalidad

Contigo no hay pena

Me siento completo contigo, nena

Creo que lo he encontrado

Me he perdido en Lorca y Borges, Neruda, Paz y Marquez

Pero no lo he encontrado

He llorado con Cristián y Camilo, Selena y el Bambino

Pero no lo he encontrado

Pero tu prosa y armonía, poesía y melodía

Suelen extraviarme a mí

Contigo no hay pena

Me siento completo contigo, nena

Creo que lo he encontrado

Si escribiera cientoun versos más

No te ayudaría a entender

Lo que no has encontrado

Es un poco complicado

Este amor que he encontrado

 


Con los ojos de un bebé

Sarah Hailey

20 de julio, 2015

Después de dos días de estar en Middlebury, afuera del comedor me encontré con un señor de la religión Sikh, con barba larga hasta su pecho, turbante puesto y bastón en la mano. Parece que hubiera venido de un rincón de los himalayas. De pronto una manada de mujeres jóvenes se le acercó para preguntarle la ubicación de la biblioteca. Les indicó el camino, y al despedirse de ellas, me miró y dijo –En el país de los ciegos, el tuerto es el rey.– Le respondí  –No te entiendo bien. ¿Qué significa tuerto?–

Así es Middlebury. La mayoría de nosotros somos ciegos o medio ciegos, tanteando a través de un mundo oscuro. Nuestra perspectiva de la realidad es demasiada borrosa. Pensar en español es intentar atrapar algo que siempre nos elude. Perpetuamente, tenemos la sensación de que casi entendemos, casi. Así pasamos el verano, cada uno, encerrado en su mundo de –¿Cuál es la palabra? ¿Qué significa?–y el incesante eco de–¿Cómo se dice?–

Cada día me enfrento con la misma situación. Sentada en el aula, prestando atención a los comentarios entre el profesor y los demás estudiantes, me dan ganas de participar en su realidad. Creo que entiendo la idea que pienso que tengo sobre el tema, pero al enunciarla me siento engañada. Mi boca me traiciona, la lengua se me hincha, la garganta se me cierra. Callada, muda, sorda, debido a un cortocircuito en el cerebro, una falla radical de la sinapsis. Las neuronas de mis pensamientos no me hacen caso. Murmuro, mascullo, tartamudeo, balbuceo, hasta que escupo un fragmento fuera de mi cabeza. A esto, se le llama comunicarse en otra lengua. Yo le llamo autolesión a mi ego, humillación pública.

Nosotros, los estudiantes del prestigioso Middlebury College nos distinguimos de los demás por nuestra habilidad para someternos a la constante humillación pública a lo largo del verano. Este programa ha ganado su reputación por convertir a todos–hasta al más intelectual, profesional y calificado–en bebés. Todos tenemos que pasar por el gran trato igualitario: nuestro parto al mundo de la segunda lengua. Así, regresamos a la infancia y nos convertimos en niños. Así, vemos a los hombres bien maduros, a los del ejército y a los agentes federales–los hombres entre hombres con el cabello rapado y los brazos enormes–intentando relatar un cuento en español; los encontramos animados, con ojos como platos, las cejas saltando detrás de los lentes, las manos volando por todos lados, y la voz llegando a las octavas que nunca había tocado antes.

Así es nuestra infantilización. Hasta este grado llegamos. Intercambiamos las frases elocuentes de nuestra lengua materna por gruñidos salvajes, ideas complejas por gestos exagerados y conceptos profundos por la redundancia de –¡Qué bueno!, ¡Qué cosa!, ¿Qué pasa?–

Pero lo más raro es que cada uno de nosotros decide, por voluntad propia, quedar reducidos a este degradante estado, que es, efectivamente, el regreso al útero. Después de cruzar el pasaje a la madurez, ¿por qué elegimos entrar de nuevo en la matriz de lo desconocido? ¿Por qué nos despojamos de un aspecto fundamental de los seres humanos, que es la habilidad de nombrar nuestra realidad. O sea, ¿Por qué optamos por privarnos de nuestra propia voz?

Quizás para ver al mundo con los ojos de un bebé.  Según los estudios científicos, los bebés recién nacidos perciben su ambiente como si hubieran tomado drogas psicodélicas. Nada que perciben tiene sentido porque no filtran la realidad a través de la razonamiento del lenguaje. Resulta que su experiencia sensorial es mucho más lúcida, y por eso, existen en un estado de permanente euforia. No sé si mis compañeros describirían su experiencia en Middlebury de esta manera, pero la verdad es que los límites de la lengua extranjera nos permiten gozar de una simplicidad que hace años dejamos atrás. Fue cuando perdimos la inocencia.

–¿Cómo te llamas?– Le pregunté.

–Uhhh… ¿Cómo te llamas?– Me respondió, como si le hubiera preguntado el color de sus calzoncillos. ¿Qué le pasó a este tipo, que se ofende tan fácilmente? Tal vez me equivoco.

–¿Tu nombre?– Intenté de nuevo.

–Errr…¿Tu nombre?–

¡Otra vez! ¿Está burlándose de mí? ¿Es un juego de niños? ¿Hasta cuándo seguiremos así? Me enfadé. Soy yo la que debería estar burlándome de él, con su acento terrible, con la R dura saliendo del fondo de la garganta entumecida.

Vacilé un momento. Una sonrisa tensa se estiró como chicle sobre su rostro. Sus ojos pidieron ayuda. ¿Puede ser que este chico no hable nada de español? ¿Pero cómo? Lleva la insignia roja de la escuela española en su camiseta. ¿No se había enterado de que Middlebury es un programa de inmersión total? Podía haber escuchado los discos de Rosetta Stone, o por lo menos haber aprendido de memoria un par de frases antes de venir acá.  ¡Qué barbaridad!

Me señalé a mí misma, y le dije lentamente, con voz fuerte. –YO. SA-RA– Toqué su pecho con mi dedo índice, y le dije: –¿Y TU?– Terminé con la cabeza torcida y con las manos arriba formando un gesto de pregunta.

–¡Ahhhh! Si, si, si, si, si. Yo. ¡Ethan!– Exclamó por fin.

Así es, aquí en Middlebury. Cada intercambio no es más que una serie de pequeñas victorias, una acumulación de triunfos sutiles. Nuestra ignorancia nos da el lujo de disfrutar de las epifanías banales, las que hace tiempo construyeron los días de nuestra infancia. Poco a poco, paso a paso, con cada minúsculo triunfo, nosotros aún niños, nos convertimos en reyes.

 


 

Greilyn Soto, alumna graduada, nos comparte lo siguiente:

Me encuentro entre lineas buscando tu olvido, me encuentro tratando de arrancarte de mí, de encontrar la manera de borrar tu nombre en sí y es cuando termino tropezándome de nuevo con tu silueta, arañando los recuerdos y pidiendo a gritos un “de nuevo”. Es ahí cuando comprendo que buscando tu olvido más te recuerdo.

-Greilyn Soto

 


 

Los alumnos de creación literaria este verano en Middlebury desean compartir con ustedes esas perlas escasas, esos hallazgos hermosos que son sus textos mejores. El goce de escribir es solitario, la lectura es solidaria. Los esperamos.

Pedro Palou

 

Aturretrato

Alani Hicks-Bartlett 

Nací, pero las aguas del río bondadoso que me acogió,

Ofreciéndome un primer bautismo mundano,

No fueron las del Tíber, ni del Tormes, ni del Erídano…

Porque no me acompañó heroísmo, solo desprestigio.

Felices no fueron, los que me vieron en mis primeros paños,

Ninfa no fui de niña, ni de flores coronada, ni cantaba en un prado de bienandanza.

Crecí de mala gana y flaquísima virtud. De los años infantiles no tengo añoranza,

Tan repleto me fue el pueril florecimiento de desafíos, osadía, y desengaños.

La adolescencia pasó como un revoltoso torbellino,

Porque a pesar del encanto de los primeros brillantes ardores,

Fue una calina confusa, tediosa bulla fraguada por calumniadores,

Y al repensarlo hoy, me surge un temor gélido que abomino.

De la madurez recuerdo solo una parte,

Porque tan en-mi-mismada estaba de mi misma,

Años enteros holgazaneé—¡qué poca crisma!

Y lo poquito que hice, lo hice todo sin arte.

Solo ahora lamento mío ciego error profundo,

Aquel que fue la primera de muchas transgresiones,

Un bautismo no me era suficiente, habría necesitado abluciones,

Para que mis vilezas no se contasen a todo el mundo.

¡Más oh! – ¡llagas profundas, prendas mortales, negrísima sombra!

Lo confieso sin desviar, pero quizás sin completo acierto,

Que fallecí queriendo escuchar el celestial concierto–

Cuando me atacó el mal que devorará a todos, cual intempestiva zozobra.

Entonces… tiempo no tuve de arrepentimientos,

Ni años para postergar el enlutado día,

En mi piedra sepulcral me repagarán la misantropía,

Y revelarán todos mis males sin remordimientos.

Lápida inclemente, mordaz, y no muy generosa,

Mi ruina será otro dictamen que impera,

La condenación que del cielo me desespera.

Garabateado estará, con voz difamadora y rencorosa:

“Aquí yace Alani, de frágil entendimiento,

De viles modales, liviana fe, y poco intelecto.”

 

LOS MANZANOS, LOS ROBLES, LAS LILAS.

Katie Nibbe

Nací humana y divina: egoísta y altruista

Quería aprovecharme del mundo y dar de mí misma a la vez

Sin lograrlo

Me enamoré por vez primera a los siete años

Me declaré princesa de los manzanos, conquistadora de los robles

Me tejieron mis sometidos corona de maleza y

Me aplaudieron mientras corría y saltaba por el jardín trasero

Enamorada de mí misma, del hedonismo

Algo divino me quedó adentro, estirando, bostezando,

Despertándose de su prolongada hibernación

Quería conocer el verdadero creador de mi reino, el artesano

De los manzanos, de los robles, de las piernas que me llevaban por mi reino

Tenía quince años cuando toqué la puerta del cielo

Me contestó un hombre. Olía a manzanos, a robles, a lilas

Pero qué torcido el rostro repugnante

Qué repulsivo el cuerpo corcovado

Se ofreció a guiarme al palacio del artesano, conocía el camino.

Acepté

Me repugnaba su mano seca, pesada, tensa que me agarraba

Me enfadaba con sus demandas dolorosas,

Me quitó la corona de maleza

Me sometió a caminos duros sin descanso

Me volvió lisiada

Diez años después caí al suelo, derrotada

No me quedaba nada

Sin reino, sin corona, sin cuerpo, sin amor

Muriendo

Un beso en la frente

Son calientes, consoladores, sus labios. Me siento rara

Contemplo a mi guía como la primera vez

El rostro torcido lleva siglos de arrugas proveyendo pena

El cuerpo corcovado ha atravesado este camino una infinidad de veces

Compartimos las mismas lesiones

Me ha transformado, este hombre. Ahora

Me enamoro de la vida, de lo cotidiano, de lo divino

de los manzanos y los robles

Me regala mi compañero una corona de lilas y

Me cuenta que el artesano creó mi sonrisa pensando en esas flores

Se llama sufrimiento este amigo mío

El mundo lo añora tanto como lo teme

Sabemos en el fondo que nos vincula, nos pule, nos purifica

Pretendo borrar su estigma, dar testimonio

Del valor verdadero del dolor para elevarnos a lo divino

Si decidimos acogerlo, abrazarlo

Solo pido una breve inscripción en mi lápida:

“Nació de la maleza, pero por el sufrimiento murió convertida en flor”

 

Autorretrato de FisgbsrDJGbfnlfnslbJB

Vanessa Brewster

hay personas en este mundo

que quieren ser recordadas

y personas a las que no les importa

solo viven

y hacen

y aman

y mueren

nací cuando comí LSD

a la edad de catorce

antes de este momento

pensaba que el racismo no existía

¿sabes que no se puede interrumpir

durante un poema?

los maestros dicen que es crudo

y no queremos ser así

ahora, ¿dónde estábamos?

ah, sí…

mis padres eran tipos

que no debieron haber tenido hijos

mi madre trabajó por trabajar

mi padre gritó por gritar

el padre de mi primer amor

murió de cáncer

la madre del último

morirá igual

cuando yo me muera

no iré a otro lugar

simplemente ya no estaré

ni seré

ni amaré

ni viviré

yo soy uno

de esos tipos

que no debe tener hijos

el mío viene en enero

 

Autorretrato.

April Howard

Nací durante una tormenta de nieve, las piedras quietas,

de jóvenes libertarios atormentados por amar.

Nací para bálsamo de lila, río de aliento.

Crecía en edredón de humo, pasto dulce en el horno del verano.

Casa de arce pulido, tambor de techo de estaño,

musgo rutilante, agua fría en la piedra.

Té de hojas secas, lágrimas, jóvenes, témpanos

El río susurraba entre los dientes lilas de piedra

¿Cómo amar entre las inundaciones, las lluvias de piedras?

Los gigantes desconsolados, murallas de nubes

Los reinos de las estaciones, desfiles de días

Lilas palabras arcaicas, miedo al amor.

Todos se hundieron, techos de estaño, arces en sus bosques,

Chaparrones de amor, soldados de lilas,

Nombres, futuros libertarios, cadáveres de libros:

Todos a la garganta pedregosa del río.

¿Queda algo más que amar? Como si pudiera decirlo.

Sólo que entre las hojas pulcras, los libros quemados,

barriste el sendero con pétalos de palabras,

y pisaste los ojos estrellados de las piedras.

Que todo es agua en el cántaro del cuerpo.

Viértanos al río: las piedras nos cantarán.

 


 

Los alumnos subgraduados de este verano en Middlebury compartieron con nosotros algunos de sus trabajos. 

NIVEL 4 

El escenario del crimen (30 de abril, 2013)

Shengyang Xu (Víctor)

 

Hay un escenario de crimen sobre mi mesa,

Una hormiga es la víctima, pisoteada.

Deambulaba por la calle a su casa,

Cuando sonó un trueno y cayó el cielo.

Dejó su cuerpo arrasado,

Sin sangre como una pista.

 

La maté yo, el máximo diablo.

Mis manos fueron el bisturí mortífero,

Que todavía huelen al aroma de lavanda

Del pañuelo que usé para quitarla.

Ni el olor del sangre,

Ni el carmesí que me asusta.

Me río con contención,

Como si Fausto resucitara.

Señora Justicia, anhelo mi juicio,

Como un hombre moribundo anhela su supervivencia.

Mi amigo Ángel, ¿aún estás buscando la Biblia

Para una ley que me lleva al castigo?

¿Por qué no me penaliza?

¿Acaso eres un cínico pervertido?

 

Suavemente toco el batidor.

Se pasa el pañuelo y se deja el vacío.

¡Ya desaparece una vida!

El aroma de lavanda aún está soplando en el viento

 

NIVEL 3 

Instrucciones para sobrevivir el verano en Middlebury

Alumnos del grupo A

¡Come mucho helado! Te recomendamos que hagas muchos amigos y que comas con ellos mientras hablas acerca de tus problemas y los suyos.

Es necesario que no olvides las pastillas para dormir y que te tapes las orejas con tapones antes de acostarte.

¡No te asustes de las abejas! Hay muchas y son muy activas para que puedan hacer la miel!

Es normal que tengas un ataque de los nervios. ¡Prepárate!

 

NIVEL 2

Se encuentra pizza carbonizada en Millken

Brooke Moree

Buenos días y bienvenidos a Esto es Radio – edición televisión, donde les damos a ustedes las noticias más importante en la área de Middlebury. Hoy tenemos una notica muy importante. Durante la semana pasada, en la madrugada del viernes, hubo un accidente serio en Middlebury College.

En las residencias de Milliken, Hadley y Kelly, donde aproximadamente viven 80% de los hispanohablantes en Middlebury, Vermont, había un riesgo de incendio. Se encontró una pizza completamente quemada en la cocina. Según Laura Cabrera-Rodríguez, que fue la primera persona, quien publicó sobre el acontecimiento, la pizza se estuvo cocinando toda la noche. Afortunadamente, una persona desconocida encontró la pizza antes de que empezara el fuego.

La escuela española, quien es el grupo que vive en las residencias, ha opinado sobre la pizza. Se siente muy decepcionada por dos razones. La primera razón es que la situación fue muy peligrosa y puso a casi todas las vidas de la escuela española en riesgo. La otra razón es que la pizza fue de las pocas que la escuela española tuvo para comer. La escuela española se encuentra en una situación muy grave con la comida en Proctor y era una pena que una persona gastara una buena pizza de esta manera.

El delincuente que cocinó la pizza no ha sido encontrado. No hay pistas, ni evidencias sobre su identidad o sus motivos. Es posible que el responsable sea un estudiante cansado, pero también hay siempre la posibilidad que haya sido una persona con las malas intenciones. Al principio, había sospechas que el incidente fue cometido por un estudiante de la escuela de francés que estaba enojado porque tiene que salir de Proctor a las 6:50 y que además estaba celoso que las fiestas de la escuela española son las mejores de todas las escuelas. Pero por favor, ustedes no se preocupen. Después de una investigación, se descubrió que esta sospecha es falsa.

También, ha sido reportado que muchos agentes del FBI y CIA están en la escuela española, pero no ha sido reportado si estos agentes están buscando al delincuente.

Si ustedes saben algo sobre el accidente, por favor llamen a Middlebury College. Gracias, y ahora vamos a escuchar a Chiara, que tiene más noticias para empezar su día.

 

NIVEL 1.5 

Las cosas que nunca he hecho 

Jessica Davis

La música es mi vida pero nunca he compuesto música original.

Tampoco, he aprendido a tocar el piano.

Me encanta cocinar pero nunca he escrito un libro de recetas.

Tampoco he asistido a la clase de cocina.

Ni he cultivado las frutas o verduras en un jardín.

Quiero una aventura, pero jamás he visitado Europa, Asia o Sudamérica.

Tampoco, he vivido en otro país.

Quiero volar pero nunca he hecho paracaidismo.

Ni he corrido a lo más alto de una montaña, solamente he caminado.

Deseo sentirme libre pero jamás he viajado sola.

Quiero sentirme calmada aunque nunca he practicado la meditación.

Hay muchas cosas para hacer y la vida es corta.

Pienso que tengo tiempo pero es posible que tenga un día, un mes, un año más.

Aunque tengo muchos sueños, la cosa esencial es encontrar un equilibro

entre crear las metas y vivir en el momento.

NIVEL 1 

Mi Vida 

Xiaoxi Wu

 

Yo soy de China, pero nací en Panamá, porque mis padres trabajaban en Panamá y otros países de Suramérica. Aunque quise hablar español, no tuve vecinos panameños porque mi familia vivía en el campo, que estaba lejos de la ciudad de Panamá donde tenía muchos habitantes. Mis padres no hablaban español en nuestra casa tampoco. Entonces, no hablaba español cuando vivía en Panamá.

Mi familia regresó a China temprano. Ahora vivo en Shanghái, una de las ciudades más grandes en China. Es muy moderna y tiene muchas diversidades de los habitantes. Tiene una población de 25 millones. De la población, solamente la mitad es de allá; otras personas son emigrantes. Me gusta mucho la diversidad, porque puedo hablar y conversar con personas muy diferentes.

Mi familia es una familia típica de China, porque es muy pequeña. Tiene solamente tres personas: mis padres y yo. Las familias de China están bajo dominio autoritario, entonces tienen que conseguir la política de niño único. Por eso, soy hijo único de mi familia, pero siempre quise hermanos. Puedo estudiar, jugar y compartir con ellos si tengo hermanos.

Ahora estudio en Estados Unidos, que es un lugar muy lejos de mi familia. Aunque quiero mucho a mis padres, pienso que es necesario ir a otro país del mundo para estudiar y viajar. No solo puedo estudiar otras lenguas, pero también puedo entender el mundo y las gentes. Estoy contento y alegre porque tengo muchos amigos en todos partes del mundo.

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